Apenas han pasado unos días de la llegada de la Virgen de la Salud a su queridísimo barrio. Llegaba radiante, bajo su palio que cada Lunes Santo la acoge y protege, rodeada de un exquisito exorno floral delicadamente depositado a su alrededor, gustosamente diseñado con pequeños cristales de Swarovski.
Pero cruzaba el puente diferente, cruzaba el puente ya Coronada. Arropada por miles de fieles y devotos que no podían más que quedarse embelesados a su paso. Durante el primer tramo de la jornada hasta unas tímidas gotas de agua quisieron acudir a tan importante efeméride pero eso no impidió que el cortejo transcurriera su camino de la forma programada.
A su llegada al barrio de Triana todos los asistentes pudieron ver cómo se recibe a una vecina que ha estado ausente de su barrio durante toda una semana. Bajo un cielo centelleando debido a los fuegos artificiales y los aplausos de los devotos la Señora se encaminó a calle Pureza donde recibió el recibimiento por parte de la Hermandad de la Esperanza de Triana, sonaron sevillanas en el interior de la capilla y como no...pétalos cubrieron a la Señora Coronada, la única lluvia que podía haber en ese día.
Tras el saludo a Santa Ana discurrió su camino buscando la calle San Jacinto para encontrarse con la Hermandad de la Estrella. Allí otra lluvia de pétalos cubría el palio de la Virgen de la Salud Coronada y a los sones de "Estrella Sublime" encaminó su andar hacia su querido barrio.
Sus fieles, devotos y hermanos supieron esperarla a Ella, no importaba si había retraso en los horarios, el cansancio o que fueran altas horas de la madrugada. Su barrio, Sevilla, saben esperarla.
Alrededor de las 6 de la mañana la Virgen de la Salud Coronada se reencontraba por fin con su amado hijo, donde aguardarán juntos hasta la salida del próximo Lunes Santo.
Hasta entonces, les dejamos con algunas fotografías de aquel día. Disfruten.













































