Anhelamos, algún día, quitarte el yugo que rodea tu cuerpo al igual que Tú nos despojas de todas aquellas malas ataduras que acontecen en nuestras vidas. Un resplandor a tu espalda nos indica que ahí, justo en ese altar, está el Divino Redentor y, a tu lado, dos ángeles sostienen dos puntos de luz que se nos antoja el camino de luz que Tú siempre nos marcas.
A tus pies, flores frescas, un aroma que
en conjunción con el incienso nos endulzan esta cita.
Déjenos acercarles a estos bellos momentos
a través de esta galería fotográfica.








