A lo lejos, enfilando, la plaza del Molviedro tenemos como guía la espadaña que culmina la
Capilla del Mayor Dolor donde allí, Despojado de tus vestiduras, nos esperas Tú. Atravesando el dintel de tu capilla nos
encontramos con tu Divina Presencia. Bajo la atenta luz de una Madre que nos
protege nos atrevemos a acercarnos a ti y poder besar tu pie. Te encontramos con esa túnica azul que desciende sobre tus brazos dejando a la vista los daños sufridos por quienes tuvieron la osadía de maltratarte y vejarte.
Perdónalos, Padre.
Qué larga se nos hace la espera hasta que podamos verte el Domingo de Ramos bajo la luz radiante del sol. Porque fíjate si eres Divino que hasta los propios rayos del sol no quieren dejar de acariciar tu rostro. Si durante estos días no pudieron acercarse a la Capilla para disfrutar del devoto Besapié de Nuestro Padre Jesús Despojado nosotros le acercamos con esta galería de fotografías a tan bonito evento.







