La jornada de
este fin de semana quedará en nuestra memoria. Recuerdo imborrable que
perdurará por siempre. Te encontramos bajo la atenta mirada de
Cristo Resucitado y ahí, Padre, nos esperas Tú para recibirnos en tan especial
ocasión. Bajamos las escaleras de Santa Marina
para ir a tu encuentro lo más rápido posible pero esta vez acudimos con
nervios, presagio del Vía Crucis que el lunes presidirás por las calles sevillanas.
Ante tu Divino semblante nos atrevemos a
besar tu mano y como cada vez que miramos tus ojos, alzamos una oración. Tantas veces nos has escuchado, Padre.
Tantas veces nos has visto llegar cargados con buenas noticias, con
agradecimientos o con noticias no tan buenas pero Tú siempre eres la calma a
nuestro corazón.
Hoy te vemos en otra Iglesia, no es tu
casa pero la consideramos como tal y ahí, a tu izquierda, te protege María
Santísima de la Aurora que se nos antoja verle esbozar una leve sonrisa al ver
a tantos fieles devotos llegar a su hogar.
Una lágrima recorre tu mejilla derecha,
Cautivo. Pero queremos pensar que en esta ocasión es de felicidad al ver cómo
nos reúnes a Sevilla en Hermandad.
Siempre, tus hijos e hijas, seremos
pañuelo de seda donde enjugaremos tus lágrimas.
Si no pudieron acudir a tan
extraordinario Besamano en la Iglesia de Santa Marina, testigo de la
Resurrección de Cristo, nosotros le acercamos a ese fin de semana a través de
esta galería fotográfica.
Como siempre les decimos.













