En tu rostro, 6 lágrimas lo recorren. Y,
a pesar de todo, siempre estás dispuesta a escucharnos cada vez que acudimos a
tí, a seguir recogiendo las lágrimas de todos tus hijos e hijas y a darnos paz
a nuestra alma cada vez que vemos zozobrar los cimientos de nuestras vidas.
Cuán grande es tu corazón, Señora, para
albergar tu dolor y el nuestro. Con cariño sostienes la cabeza de tu Hijo
al igual que nos sostienes a nosotros. Un suave pañuelo donde se apoya Él. Un suave pañuelo donde enjugamos nuestras
lágrimas. A los pies de la cruz os hallamos y a los
pies de tu Hijo y de ti estaremos, nosotros, por siempre.
Si no pudieron acudir a este magnífico
Besamano déjenos que les acerquemos a esos momentos a través de esta galería
fotográfica.