Bajo tu palio nos aguardas, Señora. Entre flores blancas que realzan, aún más si cabe, tu pura belleza. Hermosura bajo palio, Señora de los Desamparados.
Tus manos desgastadas del paso del tiempo
y de tantos hijos e hijas que se acercan a tu figura para sentir amparo al
besar tu Divina mano. Al entrar en tu devoto besamano se nos
antoja que te acompañamos en tu salida procesional durante unos instantes. Qué bonito y qué orgullo más grande ser
de Ti, Madre.
Palio de plata que te protege, que te guarda cuando paseas la Fe por las calles de la capital Hispalense. Cuántos años ya y cuántos aún te quedan. Eterna Reina coronada de oro. Un techo de palio que permite cada Martes Santo dejar pasar a los rayos de Sol que no permiten perderse tu caminar.
Ya mismo, poco nos queda, la espera llega
a su fin. Si no pudieron acudir al besamano,
déjenos acercarles a través de estas imágenes fotográficas.
Disfruten.












