Hoy venimos a pedirte por todos aquellos
que nos rodean, cuánta falta hace que nos cubras bajo tu manto y nos consueles
con tu delicado pañuelo. Tú entiendes mejor que nadie el dolor que
puede tener una madre y, en los tiempos que corren, sabes que muchas madres
sufren de formas diferentes. Ayúdalas, Reina mía.
Somos testigos de cuán grandiosa es tu
misericordia y cómo nos proteges por este valle al que llamamos vida. Que no nos falte nunca tu protección ni
apartes tu mano de nosotros.
Permítanos acercarles a este Besamano que
tuvo lugar en la Iglesia Museo de la Anunciación a través de esta galería
fotográfica.













