Tras la Función
Principal en el Hospital de la Caridad realizado en tu honor, tomabas el camino
que te llevaba de vuelta a tu Capilla. En esos instantes quisimos acompañarte,
Madre.Tú, que en tus brazos sostienes el cuerpo
sin vida de tu amado Hijo. Tú,
que en tu dolorosa soledad tan sólo te rodea un paño de un color blanco pureza
donde cobijas su maltratado cuerpo. Y la corona de espino, a un lado, quitada
con dulzura de su cabeza para que así dejara de sangrar sus heridas. Cuatro puntos de luz morada nos marcaba
el camino para seguirte en tu dolor.
Al llegar a la verja de hierro que te
separaba de nosotros, los rayos de sol acariciaron tu bello rostro y el de tu
Hijo, al son de música de capilla y del repique de campanas te fuiste abriendo
camino. Algunos de tus hijos os portaban mientras
que los demás os acompañábamos. Jamás estarás sola, Madre. No lo
permitiremos.
En tu Capilla aguardáis la espera hasta
que el próximo Miércoles Santo recemos junto a Vosotros por las calles de
Sevilla.
Hasta entonces, y si no pudieron acudir
al traslado de vuelta, os dejamos con esta galería fotográfica.
Acompañen estas imágenes con un coro de voces
angelicales, de este modo, se transportarán a aquella mañana.








