Bajo su atenta mirada y la del apóstol
amado, te encontramos, Madre. Qué bonita estás, hasta llorando, eres
preciosa. Tu pañuelo a juego con el tocado.
Sencillez. Puñal perfora tu corazón. Puntos de luz que te alumbran. Para qué
más palabras.
Se nos antoja demasiado lejana la madrugá
en la que, con la luna como testigo, pasearás por las calles de tu Sevilla tras
los pasos de tu Hijo. Qué bonito es ser de Ti y qué bonito es
venir a besar tu mano mientras admiramos tu Divino Rostro.
Nosotros acortaremos la espera escuchando
la marcha "María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso". Ustedes
mientras recréense con esta galería fotográfica de aquellos días.
Disfruten.