Teníamos otra cita importante en San
Román. Algo histórico hemos podido leer por ahí
pero eso es porque no están acostumbrados a verte como cada día que te vemos
nosotros. Vestida de rojo te presentabas ante
nosotros imponente, como siempre Señora. Engalanada con plata y rodeada de unos
resplandores que te otorgaban aún más majestuosidad de la que ya posees.
Situada bajo unas bambalinas bordadas y
rodeada de flores. Cuadro perfecto para
verte y besar tu mano como en cada Cuaresma. Qué ganas teníamos de tenerte tan de
cerca y poder contarte todo cuanto acontece en nuestras vidas. Como siempre, sigue escuchándonos, Madre.
A través de esta galería fotográfica
déjenos acercarles a esos días de Solemne besamano.