Penumbra en la iglesia de San Esteban. La puerta ojival nos permite la entrada a
verte, Señor. Allí te encuentras maniatado, sujetando la caña con la que se
burlaron de ti simulando un cetro de rey. Una toca a modo de capa real y una corona
de espino a modo de corona.
Se burlaron y te vejaron pero cuán Divino
es tu poder que aún así los perdonaste y liberaste de sus pecados. Cada vez que venimos a visitarte buscamos
eso, Padre, que nos liberes de todo el sufrimiento que poseemos y encontremos
en ti la paz y calma que tanto deseamos.
No llores más, Señor mío, a ti acudimos para ser tu delicado pañuelo donde enjugar tus lágrimas. Cada Martes Santo te hemos acompañado, te acompañamos y te acompañaremos hasta que Tú decidas reunirnos junto a ti en el Reino de los Cielos.
Déjenos acercarles al besapiès que tuvo
lugar en la Hermandad de San Esteban a través de esta galería de fotografía.



