Tú, Señora de San Jacinto.
Tú, Estrella que guía Triana.
Tú, Coronada de Estrellas.
Tú, Vecina más antigua del barrio de tus
entrañas.
A tu derecha nos encontramos a tu amado
Hijo que, por siempre anda rezando a un cielo trianero. ¿Cómo nos acercarnos a Ti, Reina? No podemos,
sino, acercarnos con el corazón en la mano como cada vez que acudimos ante tu
presencia. Rodeada de puntos de luz que nos
recuerdan que Tú, Madre nuestra, por siempre serás nuestra Estrella de la
mañana que nos guiará en nuestro caminar.
Seis lágrimas que recorren tu rostro y un puñal de oro que perfora tu pecho herido ya de tanto sufrimiento. Déjanos reconfortarte al igual que Tú lo haces en cada petición que nosotros te realizamos.
Pongan en reproducción la marcha que más
les recuerde a Ella y mientras tanto, nosotros, les acercamos a esos días de
Besamano a través de estas imágenes.









