SEVILLA | Piedad en el Baratillo

A Ti acudimos, Madre en busca de tu cándida presencia. Con tu Hijo entre tus brazos observamos lo que es el dolor que puede llegar a sentir una Madre al ver al fruto de su vientre postrado en su regazo sin un hálito de vida. La corona de espinas que ejecutaran para causarle dolor a tu amado Hijo, ahora, descansa cerca de su mano. Se nos antoja que, hasta esas espinas, se arrepienten de todo el mal causado.




Miras con estupor todo el daño que le causaron y aún así, Señora, tienes los brazos abiertos para recibirnos a nosotros. Aquellos hombres y mujeres por los que Él tuvo que morir para el perdón de nuestros pecados. Qué injusticia más grande tuvo que albergar tu corazón.

Hoy venimos a ser tu paño de lágrimas y al igual que tantas flores os rodean y dejan toda la estancia impregnada de un suave aroma, vaticinando la llegada de la primavera, déjanos acompañarte y ser testigos de cuán grande es el amor que abarca una madre.

A través de esta galería de fotografías ustedes también podrán acompañarla en su besamano.

Como siempre les decimos.

Disfruten.